En la Infancia Misionera, aprendemos que los niños son los pequeños pies que llevan el Evangelio a todas partes y quien mejor que nuestros abuelos para enseñarnos el camino de la fe.
Compartir con lo abuelos nos es solo pasar el rato; es escuchar historias que alimentan el alma, aprender valores con la paciencia que solo ellos tienen y ser misioneros en casa, llevando alegria y compañía a quienes mas nos han dado.
¡Hagamos que nuestros niños misioneros sean luz para sus abuelos y que los abuelos sean la raíz que sostengan su fe!






